Si al papel, que por naturaleza es frágil, se le añaden impresión, goma y dientes, se aumenta su vulnerabilidad, lo que impone muy estrictas medidas de conservación. El fuego y la humedad son los peores enemigos de los sellos. El primero, poco frecuente, se combate con armarios apropiados, por lo general reservados a profesionales y grandes coleccionistas. La humedad es más común, y alcanza a la colección a través del ambiente o por contacto con focos húmedos. Éstos se descubren a veces demasiado tarde, cuando los sellos ya se han visto afectados por el moho o el óxido, lo que les resta valor en medida considerable. Para evitar el deterioro, tanto químico como físico, el mercado ofrece materiales e instrumentos adecuados, de algunos de los cuales ya se ha tratado: álbumes, protectores, pinzas, etc. Pero el proceso del montaje de una colección requiere otros elementos, que a continuación se enumeran.
Fichas de clasificación
Al igual que los clasificadores, se venden con fondo blanco o negro. Sus medidas, en la mayoría de los casos ajustadas a normas DIN, se adaptan a los ficheros existentes en el mercado. Las fichas se presentan con tapa protectora o sin ella y puede variar el número de bandas para colocar los sellos según su tamaño. Su utilidad es muy amplia: sirven para clasificar y archivar, así como para efectuar envíos e intercambios. Salvo que se esté procediendo a una clasificación previa, las colecciones no se suelen montar en las fichas. Éstas se emplean también para guardar sobrantes u organizar reservas cuando han alcanzado cierto volumen. Es necesario que el coleccionista adquiera fichas de calidad, a fin de garantizar la buena conservación de los sellos que han de contener.
Hoja de espera
Consiste en una hoja similar a la ficha clasificadora, pero del tamaño del álbum y con perforaciones para fijarla a éste. Se diferencia de la hoja ordinaria en que lleva en toda su superficie bandas de soporte de gran capacidad, para contener las emisiones que van apareciendo, a la espera de que se editen las hojas del álbum que correspondan. Normalmente la hoja se sitúa al final del álbum.
A medida que aparecen las nuevas hojas del álbum, las de espera se vacían y se utilizan para colocar las emisiones del año siguiente. Esto permite situar las novedades cerca del lugar definitivo, al mismo tiempo que se evita la dispersión del material de archivo. Es conveniente adquirir la hoja de espera u hoja archivadora a la vez que el álbum.
Sobres de papel brillantina
Archivadores de hojas
Confeccionadas con papel brillantina y en diferentes tamaños, existen en el mercado unas libretas o
cuadernos archivadores para hojas completas de sellos, que separan unas hojas de otras dentro de unas bolsas, a fin de preservarlas de la humedad y evitar que se peguen entre ellas.
Las medidas son las adecuadas a las de las hojas que existen en el mercado, y en algunos casos llevan un índice para relacionar el contenido; en otros, unas gomas que permiten el cierre al modo de una carpeta.
Nunca deben guardarse las hojas entre papel de color o de periódico, que pueden transmitir su coloración a la goma de los sellos, por efecto de una emigración molecular de los tintes o resinas, con el consiguiente deterioro de los ejemplares.
La ordenación de los sellos pasa por una serie de etapas, para cada una de las cuales existe
un continente adecuado: sobre, ficha, clasificador, etc., y por último el álbum.
El álbum es el lugar más apropiado para exhibir los logros del coleccionista, que pondrá buen cuidado en recurrir a álbumes y protectores de calidad reconocida.